Cómo empezamos

A nosotras siempre nos gustó la naturaleza, la tierra y las otras especies animales. Sin conocernos, de niñas pasábamos horas intentado descubrir el mundo de los bichos bajo el suelo y jugando con los perros, gatos e incluso aves que componían nuestras familias. Para mí no había nada más relajante que sentir la textura de la arena y el barro e intentar formar figuras.

Pasó el tiempo y ese amor por la tierra jamás se desvaneció. Tanto que cuando nos conocimos yo tenía una pequeña tienda de plantas que empezamos a trabajar juntas, donde también ofrecíamos los cuadros que pintaba Neva (quién es licenciada en arte y diplomada en ilustración). 

Aburridas de los maceteros plásticos por lo contaminante que es este material, comenzamos a tomar muchos cursos de cerámica (tema que Neva ya manejaba un poco) pero yo no, y a fabricar nuestras propias macetas para suculentas, explorando nuevas formas y utilidades de la cerámica, primero solo de baja, y luego también la gres, porque somos imparables y nos encanta aprender.